Me resistía a hacerlo, pero esta indecisión no es consecuencia del análisis realista que me indica que lo que vaya a escribir otros lo expusieron antes mejor que yo, sino del convencimiento de que es difícil llegar a un número, digamos, sensible de lectores y, lo más importante, de los que no están en perfecta alineación con mis ideas, que en esta ocasión me parecen, más que nunca, poco refutables desde el sentido común, la lógica, la moral y la justicia. Pensaba y pienso que escribir este texto es en buena parte un brindis al sol que busca más que otra cosa una recompensa personal inmediata: un remedio paliativo para este sentimiento de impotencia que el bárbaro asedio a Cuba me produce, pero no es menos cierto que, parafraseando a Martí, estar con ese maltratado país y levantarse con él ahora es hacerlo para todos los tiempos, aunque sea, añado yo, desde la comodidad de nuestra lejanía física y sin sufrir los embates “en vivo y en directo” de esta agresión constante a la que se ve injustamente sometido.
Por ello, finalmente tomo la pluma o el teclado, que tanto da, y me pongo a ello.
Continuar leyendo aquí
https://rebelion.org/cuba-el-asedio-y-los-cooperadores-necesarios/