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domingo, 6 de septiembre de 2026

Cuba, el asedio y los cooperadores necesarios (nueva entrada en Rebelion.org)

 


Me resistía a hacerlo, pero esta indecisión no es consecuencia del análisis realista que me indica que lo que vaya a escribir otros lo expusieron antes mejor que yo, sino del convencimiento de que es difícil llegar a un número, digamos, sensible de lectores y, lo más importante, de los que no están en perfecta alineación con mis ideas, que en esta ocasión me parecen, más que nunca, poco refutables desde el sentido común, la lógica, la moral y la justicia. Pensaba y pienso que escribir este texto es en buena parte un brindis al sol que busca más que otra cosa una recompensa personal inmediata: un remedio paliativo para este sentimiento de impotencia que el bárbaro asedio a Cuba me produce, pero no es menos cierto que, parafraseando a Martí, estar con ese maltratado país y levantarse con él ahora es hacerlo para todos los tiempos, aunque sea, añado yo, desde la comodidad de nuestra lejanía física y sin sufrir los embates “en vivo y en directo” de esta agresión constante a la que se ve injustamente sometido.

Por ello, finalmente tomo la pluma o el teclado, que tanto da, y me pongo a ello.

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https://rebelion.org/cuba-el-asedio-y-los-cooperadores-necesarios/

sábado, 5 de septiembre de 2026

The Lancet, el sistema sanitario cubano y la desinformación disfrazada (nueva entrada en el blog "Congo o carabalí")

 


El 22 de agosto de 2026 se publicó en The Lancet el artículo “La crisis sanitaria se agrava en Cuba”, con el subtítulo “La grave escasez de combustible y suministros médicos ha sumido al sistema sanitario en el caos”, firmado por Joe Parkin Daniels (The Lancet, vol 408, num 10.556, pag 684).

El trabajo describe bien la difícil situación del país y de su sistema sanitario, señalando con claridad la causa: “El bloqueo petrolero estadounidense”, pero el lenguaje que utiliza en varios párrafos resulta tendencioso, sesgado y alineado con claridad, y siempre a mi modo de ver, con las deplorables intenciones del agresor. El lenguaje nunca es neutro, ni ausente del sentido que quien lo usa quiera darle, y lo que en el artículo se comenta y cómo lo hace no es algo que no hayamos visto antes en otras publicaciones generales, pero el hecho de comprobarlo en una prestigiosa revista científica resulta aún más lamentable y cuestionable pues, como casi siempre, en las palabras, más que en los contenidos, está el truco y la manipulación.

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domingo, 16 de abril de 2017

Cuba y la salud de los pueblos olvidados: un ejemplo de solidaridad

Fuente: radiohc.cu

Indudablemente y por tantas circunstancias como sería imposible desmenuzar aquí, ningún país tan pequeño (11 millones de habitantes) ha marcado de forma tan determinante la historia de la humanidad, sobretodo de la que vive en África y en América Latina, en el último siglo y en el inicio del actual, como Cuba. Desde luego ninguno de los grandes de aquélla región (Colombia, Brasil, Argentina, México) dejó una huella tan profunda. Coincidiendo con el reciente fallecimiento del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, ha emergido el debate sobre los logros y las insuficiencias de su obra en estos últimos 57 años. Entre los primeros, con frecuencia silenciados o directamente tergiversados por los medios de comunicación internacional, destacan los indiscutibles resultados de su sistema sanitario que ha situado la salud de la población de ese país al nivel de los más desarrollados del mundo.

No por conocidos debemos obviar datos tan elocuentes como que la población cubana tiene una tasa de mortalidad infantil de las más bajas del mundo (menos de 5 niños menores de un año por cada mil nacidos vivos al año, 2015), una esperanza de vida al nacer de las más altas (rondando los 80 años), una cuadro epidemiológico de morbilidad y mortalidad propio de un país de alto nivel de desarrollo, o que Cuba ostenta  títulos tales como mejor país de Las Américas para que las mujeres se conviertan en madres (Save The Children, 2013) y  único país de esa región en erradicar la lacra de la desnutrición infantil (UNICEF, 2012). Si bien la salud de la población no es resultado único de la actividad del sistema sanitario, es evidente que el hecho de que Cuba sea uno de los países del mundo con mayor número de profesionales de la salud por habitante (90 enfermeras y 70 médicos por diez mil habitantes en 2014), tiene que ver con ello. Contrastan las contundentes cifras con las de Europa y América Latina ese mismo año, pues sus ratios de médicos por habitante, por ejemplo, fueron de 33 y de 21, respectivamente, siempre por diez mil. Se lo paga Cuba, a pesar de la enorme sangría que supone el injusto bloqueo norteamericano, porque esa es la filosofía que inspira su sistema político, dedicando un 10,57% del PIB a la salud (2015) muy por encima de países como EEUU, Alemania, Francia y España, pues nuestro país, tras los drásticos y también injustos recortes de estos últimos años cuantifica ese esfuerzo en tan solo un 6,29%. Cuestión de prioridades.

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martes, 23 de abril de 2013

Los ataques a médicos y centros sanitarios (CDI) en Venezuela son atentados contra la Ayuda Humanitaria Internacional



… y como tal deben ser perseguidos según el Derecho Internacional Humanitario y las diferentes Convenciones de Ginebra.


















Tras las elecciones Presidenciales del 14 de Abril en Venezuela, cuyo resultado no ha sido reconocido por el principal candidato opositor y tras los llamamientos de este a sus seguidores a manifestar la protesta en la calle, grupos de personas han asediado y destruido diversos Centros de Diagnóstico Integral construidos por el gobierno bolivariano, donde se brinda atención de salud a personas humildes que nunca disfrutaron de la misma, a la vez que han atacado a personal de la salud, muchos de ellos médicos cubanos, que trabajan para esa población en virtud de los acuerdos de cooperación entre ambos países. Esta colaboración es, por lo tanto y estrictamente, Ayuda Humanitaria Internacional pues se desarrolla para asegurar un derecho humano fundamental, el de la salud, a una población en situación extrema de exclusión de cualquier sistema de atención. Este escenario, junto con el configurado por los efectos en la población de los desastres naturales, la violencia y las epidemias justifica la prestación de Ayuda Humanitaria, quedando definido por estas circunstancias claramente los espacios naturales de este tipo de intervención.

Como en otros casos conocidos, se trata de atentados que no buscan sólo causar daño a los cooperantes y a la ayuda que ofrecen, sino que persiguen, ante todo, que cese la misma con el objeto de perjudicar a la población necesitada para que vuelva a instaurarse la situación de injusticia previa y la exclusión de todos aquéllos cuyos derechos estaban siendo habilitados. En todo caso aquí, como en otros ataques, es necesaria la denuncia de las organizaciones internacionales exigiendo la actuación de las autoridades con diligencia para que se ponga a disposición de la justicia, nacional o internacional, a quienes cometen estos hechos execrables y a quienes los instigan.

La Ayuda Humanitaria de Cuba a Venezuela, un modelo mundial de lo que se ha venido en llamar “Cooperación Sur-Sur”, se sitúa en la base de los enormes logros en la mejora de la salud y el desarrollo alcanzado por este país en los últimos años, documentados y reconocidos en todas las instancias internacionales, que benefician de forma nítida a los grupos más necesitados, logrando por ello una nítida reducción de la pobreza y de la desigualdad tanto en la salud como en las condiciones de vida de la población venezolana. Todo ello es, en la actualidad, un auténtico modelo a imitar por muchos países del mundo en su batalla por la justicia social y por la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La noche del 16 de Abril pude conectar por skype con un buen amigo, médico cubano, que trabaja en Venezuela desde hace dos años en una zona rural muy abandonada históricamente y pude percibir, mientras me hablaba, cómo estaban viviendo él y sus compañeros esos acontecimientos inciertos y el temor contenido que sentían  por lo que pudiera pasarle a ellos y a los pacientes que atendían en su centro. Pocos saben la enorme labor que realizan todos estos trabajadores humanitarios para mejorar la salud de una población invisible y olvidada históricamente tanto por las autoridades como por muchos médicos venezolanos, los mismos que se escandalizan ahora porque otros trabajen para atender las necesidades de millones de sus compatriotas proscritos por el sistema y por ellos mismos.

Por un momento no pude evitar recordar conversaciones que he mantenido otras veces en mi vida con compañeros que en Congo, en la Selva de Chiapas, o en algún suburbio de Dili-Timor, agazapados como mi amigo cubano en la calma tensa de una noche de violencia, han temido por su vida y por la de sus pacientes por el gran pecado de trabajar por el derecho a la salud de la gente. Tres de ellos, Flors Sirera, Manolo Madrazo y Luis Valtueña fueron asesinados en Enero de 1.997 en Ruanda por un grupo de criminales que buscaban conseguir allí lo mismo que ahora quieren estos exaltados aquí: sumir a Venezuela de nuevo en la noche oscura de la injusticia y la barbarie. Aquí como allí, les dije, no es contra ustedes, sino contra ellos, contra los pobres y abandonados, intentando que no disfruten de los derechos elementales de las personas, una acción desesperada y vil que busca mantener vivo un sistema intolerable que les beneficia sólo a ellos y jamás a la mayoría.

Es preciso que la comunidad nacional venezolana e internacional condenen estos incalificables y delictivos actos y exigiendo que se detenga y se ponga a disposición de la justicia a los autores de los mismos, a quienes les azuzan y a quienes lo toleran.